
Bajo la suave luz del sol pasearon felices, sin saber que el peligro acechaba...
Conocía sus acordes, los disfrutaba y llenaban mi alma hasta que un día mi destino cruzo mis dibujos con esos acordes, con esa magia, esas notas de una música nuestra, nuestro rockand roll. Los nervios fueron protagonistas pero fueron vencidos.
Lucho en las tinieblas, contra Trolls, Orcos y dragones. Infalible con su espada y su belleza, pero, nunca había encontrado rivales tan hábiles y perturbadores como la ilusión, los sueños y sus ejércitos de expectativas que desmoronaban a cualquier enemigo.
Una lucha de años se desato y nunca más se supo nada de ella. Algunos dicen que alguien la salvo de morir de tristeza, otras, que no resistió.
Solo quedo esta imagen de ella con su mirada viendo, quien sabe que…

Desde varias vidas atrás, logre desarrollar el don de recordar cada vida que término, acompañado de un altísimo nivel de percepción.
Había llegado al final de una de mis vidas donde fui un brujo alquimista extremadamente sumergido en la oscuridad, y al llegar a la fuente no se me permitió reencarnar por mucho tiempo ya que en mi última reencarnación hice mucho mal.
Pase siglos encerrado y en una época encontré un ángel llorando muy triste. Su aura gris se debía a que había visto el lado oscuro un planeta llamado tierra, sufrimiento, no pude resistir quebrarme y jure reencarnar y volcarme al lado de la luz aunque me otorgaran el castigo de no conocer nunca el amor.
Quien las haya visto podrá reconocer fácilmente las flores de mi jardín, las cual dibuje.

Fue una noche de negras nubes donde la lluvia al igual que mi angustia golpeaba fuerte. Sentado en la oscuridad mi alma estaba un poco revuelta y mi cuerpo a punto de caer. Ahí fue el momento en que mis ojos soltaron una última lágrima, antes que una sorpresa divina se haga presente, y en cuanto toco el suelo, una luz susceptible borro la oscuridad que me abrazaba. En mi cama había posado un ángel.
Con gestos exactos y sutiles me pidió que la transportara al papel, así que con mi pulso tembloroso tome mis lápices y empecé a dibujarla. En cuanto menos lo imagine ya había terminado. Ella se levanto de mi cama dejando de tras un perfume exquisito e hipnotizador y con sus inimaginables y perfectas largas piernas camino los pocos pasos que me separaban de su divino cuerpo se paro justo frente a mi y miro el dibujo que me había pedido, luego de un momento me miro sonriendo y a mi oído dijo:
- Nos volveremos a ver...
Y se esfumo