Conocía sus acordes, los disfrutaba y llenaban mi alma hasta que un día mi destino cruzo mis dibujos con esos acordes, con esa magia, esas notas de una música nuestra, nuestro rockand roll. Los nervios fueron protagonistas pero fueron vencidos.Me pidieron saltar al precipicio ese día y no lo dude, todo fue un segundo y una vida, pero hoy, solo me queda disfrutar de la puerta que se abrió aquella vez.


